¿Qué desea para desayunar?

Presentación en Cádiz
Presentación en Cádiz

Regresar de Cádiz

Es curioso esto de los dos mundos en los que estoy inmerso ahora, escribo esta noche desde el Hotel Santa Catalina en Las Palmas, un cinco estrellas en el que nos solemos quedar cuando venimos de trabajo a Gran Canaria gracias al acuerdo que el hotel mantiene con la empresa pública donde trabajo, precio especial de sesenta euros la noche para adaptarse a las tarifas aprobadas por el Gobierno de Canarias. Normalmente, y por ese precio, me suelen dar la habitación más pequeña que tienen, con vistas al cuarto trastero y algunas otras limitaciones, pero no sé porqué esta vez  me da que se han equivocado, me han dado una habitación más grande que el salón de mi casa, con un baño en similares proporciones, y con terraza privada y todo. Tan sólo hace dos días estaba alojado en la Residencia Universitaria en Cádiz, en una habitación de dos por tres, sobre una cama de la que se me salían de los tobillos para abajo, y con un baño minúsculo en el que era necesario apartar el brazo derecho para poder mojarte el izquierdo en la ducha. Tiene su gracia esto de los dos mundos, esto de las dos actividades, mi trabajo en el portal AfricaInfoMarket, y la presentación de la novela en Cádiz, que por cierto, fue estupendamente bien.

¿Qué se pide en un bar de Cádiz cuando entras por primera vez a desayunar? Pues lo normal es que dudes, miras a tu alrededor y ves a la gente tomando con toda naturalidad distintas variaciones de preparados a base de pan que seguro tienen un nombre que sólo se dice ahí, como el que viene a Tenerife y escucha por primera vez pedir un “barraquito”, ¿qué es un barraquito?, pues una porción de café, una porción de leche condensada y el doble de leche natural. En Las Palmas no hay barraquito, y lo más similar es el «leche y leche», que es una porción de café, una porción de leche condensada, y otra porción de leche natural. La diferencia es la leche natural: el «barraquito» lleva el doble que el «leche y leche». Para el que escucha todo esto por primera vez le puede resultar complicado ¿verdad?, pues complicado también era para mi identificar qué desayunaba la gente a mi alrededor en los días previos a la presentación de «Tú eres azul cobalto» en Cádiz, ¿cómo se llamará eso que está tomando el de al lado?

Y también fue complicado acceder a la presentación. Afortunadamente, como ya he comentado en este blog, sigo la estela de la exposición de fotografías de Frida Kahlo titulada «La gran ocultadora». El Ayuntamiento de Cádiz me invitó a presentar la novela dentro del festival de cine Alcances, en donde proyectaban una serie de documentales sobre Frida; como mi editorial todavía no distribuye en la península me vi obligado, un mes antes, a hacer uso de internet para averiguar las principales librerías de Cádiz, les envié una novela con una carta en la que les hablaba de la presentación, contestaron dos, Quórum y Manuel de Falla, cuando llegué el lunes por la tarde a Cádiz me pasé a saludar por las librerías, «Tú eres azul cobalto» ya estaba en los escaparates.

La presentación la programaron el miércoles a las doce del mediodía en el Castillo de Santa Catalina, un lugar precioso que alojaba la exposición de fotografías de Frida pero que no está de paso de ningún lado. La hora mala, el día un miércoles, Pablo Martín Carbajal un absoluto desconocido, resultado: tres minutos antes de que empezase el acto no había venido nadie. Yo miraba de reojo a las dieciocho sillas que habían preparado y que estaban vacías, esperando las sillas, con las cuatro patas apoyadas sobre el suelo, ya me imaginaba caminando cabizbajo hacia un bar, para tomarme un café con la gente de la organización, y compartir nuestra mala suerte como dos borrachos que brindan chocando las copas por amores perdidos. Sin embargo, de repente aparecieron unas cuantas personas: unas chicas que visitaban la exposición de fotografías, se sentaron los organizadores, llegaron unos amigos míos de Tenerife que estaban curiosamente veraneando en Cádiz, apareció la televisión y la prensa, un par de ellos más, y las dieciocho sillas de llenaron, mis temores se esfumaron, y comenzó la presentación.

Tengo que reconocer que el acto fue interesante, acompañar la charla sobre Frida con fotografías, explicar los cuadros, vincularlo a los temas de la novela, el origen del dolor, las consecuencias de los sentimientos…, la charla siempre ha resultado interesante, a la gente le ha encantado siempre, en Fuerteventura, en Tenerife, en Las Palmas, ahora en Cádiz, me confirman que en octubre en El Hierro. Al final se vendieron unos cuantos libros, me entrevistaron dos periódicos y la cobertura fue extraordinaria al día siguiente, con una página completa a todo color en el Diario de Cádiz, y bien recogido y redactado en La Voz. Así que no me queda otra, seguimos con nuestra labor de difusión, mi amigo Carlos me llama el hombre orquesta, porque dice que soy el que mejor hace publicidad de sí mismo, yo me sonrío, y añoro Cádiz, y pienso que me gustaría abandonar esta cama de dos por dos del Hotel Santa Catalina, y regresar a la residencia universitaria, a la habitación de dos por tres en la que se me salían los píes, y volver al bar de los desayunos de la Plaza Mendizabal, sentarme en la mesita de fuera, que se me acercase el camarero para ver que deseo y decirle con firmeza, como si lo conociese de toda la vida, que un manshao y una pashanguita de manshego con tomate, por favó.

Diario de Cádiz
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