“Tú eres azul cobalto” viaja a México (primera parte)

Feria del libro de Guadalajara
Feria del libro de Guadalajara

Desde Bamako a Guadalajara

Bamako sigue siendo la ciudad más pobre de cuantas he estado en África, Sissoko ―nuestro responsable para Mali, Burkina Fasso y Níger― dice que todo ha cambiado mucho en la última década, pero a primera vista a mi no me lo parece tanto, hace como siete años que vine por primera vez, y es cierto que la ciudad da la sensación de estar un pelín más ordenada, es cierto que en el primer paseo que hemos dado esta tarde me ha parecido ver menos gente paupérrima tirada en la calle, pero a pesar de esas mínimas diferencias la pobreza sigue siendo inmensa, descarada, vergonzosa al menos para mi, que la observo caminándola por sus calles atónito ―aunque mis ojos reflejen costumbre―, humillado ―aunque mis pasos reflejen firmeza―,  avergonzado por venirme a refugiar en una lujosa habitación de este hotel para blancos.

Mientras escribo, una especie de paloma ha venido a apoyarse en la barandilla de la terraza de la habitación, puede que no sea una paloma, quizás una tórtola, las curvas de su cabeza son más delicadas, su plumaje, salpicado con unas franjas marrones, acaba en una cola alargada que le concede un cierto aire señorial. Ahora mismo me está mirando, gira su cabecita con gráciles movimientos intermitentes, mirando siempre hacía mí, quizás sin comprender tampoco todo lo que está viendo dentro de esta habitación comparado con el misérrimo espectáculo de afuera, más allá del muro que rodea la piscina, el césped y los árboles. Los compañeros que han venido conmigo, todos buena gente y algunos la primera vez que vienen a África, están encantados con el viaje, con el paseo que hemos dado por el mercado esta tarde, les parece pintoresco, como si estuviesen en un documental de la tele―dice una de las chicas―; a mi, que llevo diez años viniendo a África por trabajo, ya ni siquiera me parece pintoresco, más bien me parece una vergüenza, una vergüenza que todavía hoy se permita que toda esta gente viva así, hacinados como ratas en chabolas de hojalata podrida mientras nosotros los observamos desde la decimotercera planta de este edificio, todo lujo y mármol, que los contempla con desprecio desde su monumentalidad. Y digo que con desprecio porque no cabe otra manera, solo desprecio puede existir al percibir una diferencia tan abismal en tan solo unos metros de distancia; con desprecio, aunque quizás lo enmascaremos de otra cosa que ni nosotros mismos sabemos muy bien lo que es… La tórtola acaba de volar del balcón, probablemente porque tampoco a ella le apeteciera ver nada más…

Resulta que, tras hablar primero de Bamako, pensaba escribir sobre el contraste de este viaje con mi otro viaje a México del 25 al 30 de este mismo mes, pero se me han quitado las ganas, de repente, frente al ordenador en la habitación del Sofitel de Bamako, toda esa ilusión por participar con “Tú eres azul cobalto” en la feria del libro de Guadalajara, se me ha esfumado…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s