Los efectos secundarios de Murakami

Tokio BluesTokio Blues -Norwegian Wood- Haruki Murakami

Supongo que habrá muchas formas por las que llegar a los libros: recomendaciones, reseñas publicadas, le gustó a un amigo del que te puedes fiar… Yo llegué a Murakami porque en la Feria del Libro de Guadalajara Tomás Eloy Martínez comentó en una charla que era uno de los escritores que más le interesaba en la actualidad; así que cuando la librería El Pa-so me ofreció un libro gratis debido a que había cumplimentado la tarjeta de cliente no lo dudé, y me hice con un Murakami. En la franja roja que envuelve el libro anunciando la 11ª edición, Rodrigo Fresán de El País comenta: “Advertencia: Murakami –al igual que los Beatles- produce adicción, provoca numerosos efectos secundarios y su modo de narrar tiene algo de hipnótico y opiáceo”, y tras haberlo leído tengo que decir que si muchas veces no comparto lo que dicen esas vitolas, esta vez no puedo estar más de acuerdo.

También tiene algo de hipnótico Norwegian Wood, la canción de los Beatles que se incluye en el título, ¿y por qué digo esto? porque según avanzaba en la lectura y los efectos secundarios empezaban a aparecer, me decidí a buscar en internet la letra de esta canción que resuena varias veces entre los personajes de la novela, entonces entendí perfectamente la simbiosis de Norwegian Wood y la obra de Murakami… ahí va, en inglés y traducida al castellano:

I once had a girl Una vez tuve una chica
Or should I say ¿O debería decir
She once had me Que ella me tuvo a mí?
She showed me her room Me enseñó su habitación
Isn’t it good ¿No está bien?
Norwegian wood? Madera noruega

She asked me to stay Me pidió que me quedara
And she told me to sit anywhere Me dijo que me sentara
So I looked around Entonces miré a mi alrededor
And I noticed there wasn’t a chair Y me di cuenta de que no había ninguna silla

I sat on a rug Me senté en la alfombra
Biding my time Esperando mi suerte
Drinking her wine Bebiendo su vino
We talked until two Hablamos hasta las dos
And then she said Y entonces me dijo
“It’s time for bed” “Es hora de irse a la cama”

She told me she worked in the morning Me dijo que trabajaba por la mañana
And started to laugh. Y se echó a reír
I told her I didn’t Yo le dije que no trabajaba
And crawled off to sleep in the bath Y me arrastré hasta el baño para dormir

And when I awoke Y cuando me desperté
I was alone Estaba solo
This bird had flown El pájaro había volado
So I lit a fire Así que encendí un fuego
Isn’t it good ¿No está bien?
Norwegian wood Madera noruega

¿Qué impresión les causa esta letra? (a la que por supuesto hay que añadirle su fantástica música) ¿Piensan que los Beatles les están tomando el pelo o sin embargo son de la opinión de que hay algo detrás del aparente sinsentido de algunas de sus estrofas? Si opinan lo primero no lean Tokio Blues, si por el contrario consideran que puede haber un trasfondo, entonces metánse de lleno en la historia de Murakami y les aseguro que no les defraudará, sino más bien todo lo contrario.

Watanabe (qué nombre más sonoro) es un estudiante japonés de finales de los sesenta que observa su vida en la universidad desde una cierta distancia: no acaba de ubicarse, no comprende a sus compañeros, y lleva una existencia más o menos solitaria influenciado por el suicidio de su mejor amigo Kizuki, y la extraña relación que mantiene con Naoko, la que fue novia de ese mejor amigo. Mientras Naoko se recupera psicológicamente en un hospital, Watanabe se enamora de Midori, y también de Hatsumi, sorprendentes japonesitas que hacen temblar, no sólo al protagonista de la novela, sino también a este lector que escribe.

Sorprende el Japón de 1969, Murakami nos muestra un Tokio de una época en la que no parece que hayan muchas diferencias con respecto a la época actual, no sólo en sus avances tecnológicos (contestadores automáticos, máquinas expendedoras, servicios de ocio y otros que en España ni olimos hasta casi veinte años después), sino también por la avanzada sociedad japonesa, que se traduce en todas las reflexiones de Watanabe respecto a sus estudios, a sus compañeros, respecto a la muerte, a la familia, respecto al amor,  y sobre todo, respecto a la sorprendente (¿y envidiable?) liberación sexual que vivían los japoneses durante los años sesenta.

No sé si mis ideas sobre Japón serían como las de cualquier otro ignorante, probablemente de Japón conozco lo que se supone que conoce todo el mundo que no se haya interesado en demasía por ese país. Y precisamenete es eso lo que me ha ocurrido a mi, que a pesar de haber visitado una cincuentena de países mis intereses geográficos nunca llegaron hasta el Imperio del Sol (película que en mi adolescencia me encantó, por cierto). Y es aquí donde la literatura cumple otra de sus funciones, no sólo la de leer una buena historia, sino también la de provocarte el interés por una cultura por descubrir.
Así que interesante esta lectura de Tokio Blues, diálogos, pensamientos, reacciones inverosímiles o no con el transfondo de la música de los Beatles. Algunos podrán decir que Murakami les ha tomado el pelo, a mí sin embargo me ha encantado, y me ha provocado esos efectos secundarios capaces de mantenerme hipnotizado durante varios días, ¿qué será lo que me espera en Japón?

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