El día del libro

La noche de los libros
La noche de los libros

¡Una delicia, che!

Regreso al blog después de dos semanas de viaje alejado del ordenador (demasiado tiempo para estos “tiempos hipermodernos”, definición utilizada por mi admirado Lipovetsky en su último libro que acabo de comprar como una de las ya tradicionales adquisiciones de mi particular 23 de abril). Cuando uno está ausente dos semanas del ordenador y del email parece como si le faltara algo, como cuando cualquier mañana sales de casa y se nos olvida el móvil, hace unos años renegaba del móvil y hasta me daba vergüenza utilizarlo mientras caminaba por la calle… en fin, que cómo han cambiado las cosas (y uno no tiene la certeza de si estos cambios que generan obligaciones -la obligación de estar siempre disponible- avanzan en la dirección correcta). Bueno (mi amigo Andrés dice que siempre utilizo esta palabra para retomar una conversación o un párrafo), que mi viaje de dos semanas se debió a un mix de asuntos de trabajo y charlas sobre Frida Kahlo y me hicieron coincidir con el día del libro en Madrid, que por cierto, se celebra a lo grande (como afortunadamente no podía ser menos). La Comunidad de Madrid organiza la noche de los libros www.lanochedeloslibros.com; un centenar de librerías abren hasta las doce de la noche, se organizan conferencias, conciertos, debates, tertulias, narrativa oral, cine, las librerías llenas, los autores firmando ejemplares, los apasionados como este que escribe disfrutando… pues qué puedo decir, ¡que una delicia che!

Entre los actos a los que tuve la ocasión de asistir dos charlas muy interesantes, una sobre crítica literaria y agentes literarios, siempre útil para los que estamos empezando a intentar hacernos un huequito en este dificilísimo mundo de la literatura (¿existe algún premio literario importante en España que no haya sido pactado previamente con el agente? -preguntó el moderador JJ Armas Marcelo y ganador del Ciudad de Torrevieja en 2004-), y otra sobre la psicología de los personajes, un debate a tres voces entre Rosa Montero e Iciar Bollaín, muy bien moderadas por Lola Beccaria. Rosa Montero tiene una chispa que es una maravilla escucharla, sobre todo si estás en primera fila y la tienes a un par de metros, dijo una cosa a la que todavía le estoy dando vueltas, la diferencia entre un escritor novel y un escritor experimentado, dijo que el paso de uno a otro se produce en el momento en que el escritor deja de contar su mundo, sus ideas y sus pensamientos a través de sus distintos personajes y se enfrenta a otros personajes que no tienen nada que ver con el autor. Cuenta la Montero que cuando empezó a escribir le parecía una solemne estupidez eso que escuchaba de que los personajes se revelaban siguiendo caminos propios y alejados de las ideas del escritor, pero que llegó un momento en que sus propios personajes también se revelaron, y que fue en ese momento cuando se dio cuenta de que acababa de cruzar la línea, de que acababa de dejar atrás a la Montero novel que escribió una pésima primera novela (según sus palabras), para dar paso a la nueva Montero, una escritora más experimentada.

Lógicamente me aplico el cuento, pienso en mis personajes, pienso en Dori, pienso también en Fernando, Nacho y María (los protagonistas de mi nueva novela que espero terminar del todo en un par de meses), y ninguno de ellos se ha revelado demasiado, y muchos de ellos tienen cosas del autor, pero también es cierto que también tienen otras muchas cosas que no… en fin, esto de sacar conclusiones a este nivel creo que no conduce a nada, así que mejor voy acabando este párrafo…

Y después de las charlas del día del libro, ala, de cabeza a la librería, como cuando de niño veía un partido de baloncesto en la tele y nada más acabar me bajaba con mi pelota de minibasket a jugar a la calle y rememorar, radiando cada jugada como si fuese un locutor de radio, las acrobacias de Epi, Corbalán y compañía; pues esto de ahora es igual pero al revés, es decir, de cabeza a la librería con ilusión, pero llegar a ella y caérsete el alma al suelo: miles de novedades, miles de autores desconocidos que ya llevan cuatro o cinco novelas, miles de críticas excelentes, miles de ofertas literarias en la que uno se plantea si en algún momento tendrá un huequito la suya. Solución: olvidarse de todo, comprar lo que personalmente me interesa, seguir leyendo con la misma intensidad, y ponerse despacito a continuar trabajando, sin ninguna prisa, en la siguiente novela.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s