La literatura demoledora

Emmanuelle Pagano
Emmanuelle Pagano

Emmanuelle Pagano, El cajón de los pelos

La foto de la portada y la foto de la autora son simplemente opuestas, al menos eso me parece a mi, también el título es extraño, “el cajón de los pelos”, de Emmanuelle Pagano, me pregunto si será una traducción literal del título en francés o la habrán modificado, leo el original: le tiroir á cheveux, más o menos lo mismo, el cajón de los pelos, me desconcierta profundamente la foto de su autora, de Emmanuelle Pagano, ¿les ocurre lo mismo a ustedes?, ¿qué les transmite?

A mi me transmite, sobre todo, sufrimiento, también una actitud, alguna palabra que signifique algo entre resignación y fortaleza: estoicismo quizás, un rostro joven pero duro, un mechón de pelo cubriéndole la cara dando una sensación de ¿abandono?, unas gafas de cristal grueso que apenas dejan entrever los ojos, no hay mirada en esa foto de Emmanuelle Pagano, y si la hay parece triste, desvalida, como la expresión de su boca neutra, por supuesto no muestra una sonrisa, tampoco un desaliento, tan solo resignación, fortaleza, estoicidad, ¿qué nos quiere contar esta mujer de la foto? En la portada sin embargo (adjunto la foto abajo), aparece el rostro de una mujer bella, de facciones delicadas y piel suave, pero es un maniquí, y por tanto una belleza artificial. Vuelvo a mirar las dos fotos comparándolas, dos imágenes que nos anuncian lo que Emmanuelle Pagano nos quiere contar.

La literatura demoledora, una breve novela en primera persona que me imagino narrará una experiencia propia de la autora, si no, no es posible escribir con tanta sinceridad (esto último lo dice la contraportada), tanta sinceridad para contarnos cómo afronta una madre los cuidados de un hijo que ha nacido con una discapacidad de más del  cien por cien, una madre que no era sino una niña de quince años que ni siquiera sabe quien es el padre de su hijo Pierre, y que tampoco sabe (o no quiere saber) quien es el padre de su segundo hijo; una niña que tenía quince años y ahora veinte y que se siente culpable por lo que cree que fue una irresponsabilidad al haber ocultado ante todos y hasta el último momento, que estaba embarazada, ¡que lastre tan pesado para la vida! Ocultarlo por miedo de niña, ocultarlo también por miedo de pertenecer a una familia desestructurada, a una familia que, por lo que nos cuenta la autora, parece que desconoce lo que significa la responsabilidad familiar, una madre a la que odia, un padre al que si cabe odia aún más.

Emmanuelle Pagano se nos cuela en nuestras casas para decirnos que en esta puta vida no todos somos tan afortunados, que la felicidad es un maniquí de plástico, tan bello como falso y que lo demás, la crueldad de todo lo demás, simplemente está reflejada en un rostro, en la dureza de su semblante. Deja un hueco para la esperanza Emmanuelle Pagano, pero ya la hemos leído, ya estamos desarmados y probablemente desnudos para comprender que lo que les ocurre a algunos no está tan lejos de nosotros, y que nos obliga a preguntarnos, si acaso somos seres humanos, que cual es nuestra responsabilidad. La respuesta no en el momento, sino en el día a día, es demoledora: ninguna.

El cajón de los pelos
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