Tombuctú, Antonio Llaguno

Tombuctú
Tombuctú

Tombuctú, el reino de los renegados andaluces, de Antonio Llaguno

Wadan, Chingetti, Walata, Tombuctú, ciudades referencia del comercio transahariano: las caravanas magrebíes cruzaban con sus camellos el desierto del Sahara para comerciar con los pueblos negros. Los orígenes de ese comercio se pierden en la prehistoria, pero fue alrededor del año 1.400 cuando Tombuctú, a orillas del río Níger, se convirtió en el centro más importante del comercio del Sahel. Los magrebíes vendían sal y compraban oro y esclavos. Decía Manuel Pimentel (editorial Almuzara) en la presentación del libro de Antonio Llaguno “Tombuctú, el reino de los renegados andaluces”, que ese nombre, Tombuctú, arrastra tras de sí una aureola mágica, casi de misterio. Y es cierto, basta con pronunciar sus sílabas para intuir que estamos hablando de algo más que de una mera ciudad: Tombuctú.

En el siglo XVI llegó al poder, en el actual Marruecos, la dinastía de los Saaditas. En 1578, tras la batalla de Alcazarquivir, accedió al trono Ahmed al-Mansur, uno de los reyes más brillantes de la historia de Marruecos. En una época en la que su reino se veía rodeado por grandes potencias, los Otomanos por el este, y por el norte el imperio español de Felipe II, las posibilidades expansionistas de al-Mansur se limitaban al sur de Marruecos, a  Bilad al-Sudan o el País de los Negros. Con el objetivo de apropiarse del oro existente al sur del Sahara, y de extender su imperio desde el Mediterráneo hasta el río Níger,  al-Mansur ordenó a su general Yuder Pachá, nacido en Cuevas de Almanzora –provincia de Almeria-, cristiano renegado convertido a la fe musulmana, a encabezar un ejercito acompañado de ocho mil camellos y mil caballos, para conquistar el mayor imperio de Bilad al-Sudán: el imperio Shongai. Los dos ejércitos se enfrentaron el 13 de febrero  de 1591 en la batalla de Tondibi, los nativos Shongai eran diez veces superiores a las fuerzas Saaditas, antes del inicio de la batalla -los dos ejércitos frente a frente- Yuder Pachá espoleó su caballo y se adelantó  para negociar con el rey local, Ishaq II, de la tribu de los Askia. Ante la negativa de éste a someterse al sultán marroquí, califa de los creyentes, y descendiente del profeta, Yuder Pachá se dio la vuelta y dio órdenes para que la pólvora se hiciera oír por primera vez en tierras sudanesas.

Un amigo mío siempre me transmite su descontento cuando escucha hablar de la historia de África, me dice que parece que la historia de África empieza en el momento en el que llegaron los europeos, ¿es que acaso no hubo una historia anterior? –me pregunta siempre- Claro que la hubo, y Antonio Llaguno sabe mucho de eso, el imperio Shongai que encontró el ejército de Yuder Pachá, era el tercero de los grandes imperios sudaneses: el imperio de Ghana en el siglo XI, el imperio de Mali del siglo XIII al XV, o el imperio Shongai en los siglos XV y XVI: imperios africanos que defendían una unidad territorial formada por una federación de tribus locales. Cuando Yuder Pachá conquistó el imperio Shongay, creó el Pachalato de Tombuctú, administrador eficiente de las tierras de Bilad al-Sudan y que fue gestionado por la casta de los Arma (descendientes de los conquistadores marroquíes –en muchos casos Andalusies- mestizados con las poblaciones autóctonas) hasta el fin del Pachalato dos siglos y medio después de su conquista.

Antonio Llaguno nos narra de una manera amena y concisa los interesantes aconteceres del pachalato de Tombuctú. Su formación, su organización administrativa, sus complejas relaciones con las tribus locales conquistadas, esa África multiétnica, multilinguista y multiestratégica: los Askia, las tribus nómadas de los Tuareg o de los Peul, los Bambara y los Malinkés, las diferentes facciones entre ellos: los Tuareg Maghsharen y los Tuaregs Bérabich, más amistosos con el pachalato que los Tuaregs Awlliminden o los Kel-Tadmekket. Los Bambara Koulibaly o los Bambara Diarrá (los jugadores de fútbol africanos también tienen su historia), o incluso los Kunta, árabes-bereberes que se instalaron en la zona buscando las tierras fértiles del río Níger.

La historia del Pachalato fue de periodos álgidos y de periodos más débiles, de pachás conciliadores y pachás despóticos, llegó un momento en que la nuevas generaciones de los Armas ya habían nacido en Tombuctú y se sentían demasiado lejos de la metrópolis que era Marakech. Hubo problemas dinásticos, surgieron nuevos imperios autóctonos, se abrieron nuevas vías de comercio de oro entre Europa con América… en fin, una historia africana que podría convertirse perfectamente en una de esas grandes películas históricas. La historia de África, rica y compleja, como dice en el prólogo Emilio González Ferrín, esa historia que nace en la ribera de los ríos, en torno a unas cuencas madres del mundo, la cuenca del serpenteante río Níger y las ciudades de sus orillas: Gao, Djenné…,Tombuctú, tan sólo pronunciándola, podemos percibir su aureola mágica.

Seis preguntas a Antonio Llaguno

1. Antonio, una historia apasionante, ¿verdad? Podría dar perfectamente para una película y así universalizar el conocimiento de la historia de esta parte de África, ¿no crees?

Efectivamente, siempre he pensado que esta apasionante historia podría ser el tema de un guión de una película de aventuras y, al tiempo, de difusión de la relación entre los continentes europeo y africano, que en un tiempo estuvieron unidos y desde haces siglos separados por la incomprensión y el recelo mutuos.

2. Te decidiste a escribir este libro por la vinculación de los andalusíes en la conquista del imperio Shongay, ¿la historia de Andalucía está más ligada a Marruecos de lo que comúnmente se piensa?

Por supuesto, de hecho no puede entenderse la historia de cada uno de estos territorios sin la presencia en cada uno de ellos del otro, lo que ha supuesto, como ocurre con los hermanos, momentos de unidad (formaban parte, por ejemplo, de la misma estructura política con los almorávides y los almohades) y de conflicto.

3. ¿Es cierta la afirmación de que en España se desconoce la historia de África? ¿Te sientes un bicho raro por estar escribiendo sobre los imperios sudaneses? (digo lo de bicho raro porque yo a veces me siento así, cuando por lo general, en mi entorno, no aprecio demasiado interés por lo que ocurre a escasos 100 km de donde vivo). ¿Has notado un interés del público por estos aconteceres históricos?

Cuando empecé a interesarme por estos temas me encontré con que existía poca bibliografía en español sobre la historia de África o de Marruecos, algo que no ocurre en Francia, lo que evidencia que hemos vivido de espaldas a un espacio geográfico tan ligado a nuestro devenir histórico.

Y aunque es verdad que el público español se interesa ahora más por estos temas, también lo es que hablar de Tombuctú, por ejemplo, sigue pareciendo hablar de algo exótico,  fantástico, irreal.

4. Has viajado mucho a Tombuctú para escribir este, y otros libros, ¿en qué ha consistido tu investigación realizada en Mali?

Son ocho las veces que he ido a Tombuctú, recorriendo toda la curva del río Níger, entrevistando a muchos ancianos arma que aún guardan la memoria histórica de su pasado e investigando en la biblioteca andalusí de Tombuctú, de la familia Kati.

5. Y hoy en día ¿qué ambiente se respira en la ciudad? Hace unos meses estuve por primera vez en Atenas, y tuve la impresión de que la ciudad vive sin olvidar lo que fue su época dorada, ¿tuviste una impresión parecida en Tombuctú?

Es cierto que en Tombuctú siguen existiendo muchos eruditos  e intelectuales que rememoran la época gloriosa de la ciudad, cuando sus universidades atraían a los sabios del Magreb, de al-Andalus, de Egipto o de Arabia, pero lo es también que la ciudad está un tanto abandonada por el estado de Mali, y con el riesgo de que la desertización destruya un patrimonio arquitectónico impresionante.

6. Y por último, ¿nos recomendarías otros libros, historia o novela, sobre esta parte de África?

Manuel Villar Raso ha escrito novelas y ensayos muy interesantes sobre el Magreb y el África subsahariana. Ismael Diadie Haidara ha publicado una historia muy documentada sobre la conquista de Tombuctú por Yuder Pachá.

En cuanto a novela, muy recientemente Manuel Pimentel ha publicado la historia del arquitecto granadino Es Saheli, el padre de la arquitectura sudanesa, muy interesante. En este genero, me gustó mucho y me sirvió para adentrarme en el espacio vital subsahariano la novela de Pep Suibirós “Cita en Tombuctú”.

Ahora mismo estoy leyendo una obra reciente de Marq de Villiers y Sheila Hirtle titulada “Tombuctú, viaje a la ciudad del oro”.

Anuncios

5 comentarios

  1. Muchas gracias Pablo por haber pensado en Bilad al-Sudan. De verdad, hay mucho que escribir en esta tierra: antiguo emperio de Gana y de Mali…, la época de los Almorávides (despues de haber conquistado España). Es lamentable que se desconozca esta histora y esas ciudades por parte de la mayoría de los Españoles. Muchisimas gracias, Pablo.

    Me gusta

  2. montse
    22/07/2009 12:09:00

    Leí un reportaje sobre esa ciudad. Y uno de los ancianos entrevistado contaba que la verdadera riqueza está en la concepción del tiempo, y contaba algo sobre un hombre que pasaba horas contemplando unos trazos simbólicos sobre la arena, mientras eternizaba su ocio contemplando a su hijos o rebaños…todo aconteciendo en un mismo espacio…..pero que los visitantes seguían preguntando por el “oro” de la ciudad, por sus tesoros. Su único oro parece ser el tiempo….

    Me gusta

  3. Juan Carlos ahorafrica@gmail.com
    23/07/2009 01:02:00

    Amigo Pablo, insisto en que África es un universo cada vez más nuevo para mí debido a su antigüedad y la cantidad de Historia que esconde ante el desdén, por no decir desprecio, de las sociedades de la modernidad. Tu comentario sobre el libro de Llaguno ha abierto mi apetito y mi añoranza por lo perdido, y también el desconsuelo por la lamentable tiranía del tiempo que nos lleva lejos de la reflexión y del gusto por la lectura. Creo que estamos hambrientos de realidades reveladoras que nos hagan soñar y sin embargo nos movemos en un mundo de ficción automatizada que se autocopia a sí misma casi invariablemene. En el continente hay mucho que descubrir y sobre todo sentir, pero la tarea es ingente y casi no sabe uno por donde empezar. Celebro que autores españoles lleven a cabo trabajos como el de Tombuctú y que comencemos a girar nuestra cabeza hacia lo que tenemos tan cerca. La llamada africana es muy poderosa, pisar su suelo es como volver a casa. Buscaré el libro para leerlo.

    Me gusta

  4. 24/07/2009 07:26:00

    Intentaré encontrar alguno de esos libros por aquí. En esta semana en la que tanto se habla de explorar el espacio sideral, aún resulta más paradójico descubrir que la verdadera Historia de Africa puede ser mucho más apasionante que toda esa baratija de las epopeyas holliwoodienses. Gracias

    Me gusta

  5. Soy argentino, aquí, hace muchos años vi una película documental de Tombuctu, se hablaba de la altura intelectual alcanzada y mostraban ruinas de la antigua ciudad. Allí se decía que los primeros expedicionarios alemanes la habían destrozado y saqueado por motivos racistas.¡?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s