Tiempo Muerto

Tiempo muerto
Tiempo muerto

Intenso poemario de Elias Marchite

No soy buen lector de poesía, desgraciadamente carezco de esa sensibilidad, aunque de vez en cuando el azar me proporciona alguna sorpresa, un giro imprevisto, un guiño a la esperanza ¿y si estuviera equivocado…?

Algo de esto comentaba en este mismo blog una vez que, inesperadamente, llegó hasta mis manos un poemario que al leerlo me conquistó: Extraña estancia, de María Jesús Alvarado, unas brevísimas reflexiones sobre el mismo, y sobre mi capacidad o no para disfrutar de la poesía quedaron plasmadas en ese artículo que escribí hace casi tres años, y que acabo de volver a leer corroborando su contenido…

Y el jueves pasado estuve en Sevilla, gracias a mi tío (más bien primo), Ramón Carbajal, conocí la Fundación Ecoem, donde me regalaron (entiéndase el amplísimo sentido de la palabra “regalar”) un librito de poemas que he leído con intensidad; tras varias relecturas, casi con devoción: un poemario capaz de emocionarme con el mismo ímpetu con el que se puede emocionar un cojo que un día es capaz de bailar, o un estéril capaz de concebir…

Tiempo muerto, de Elías Machite, (Siltolá Poesía), Primer Premio de Poesía Fundación Ecoem, veinticinco bellos poemas que hablan de un hombre que duda, de un hombre que tiene miedo, de un hombre al que le gustaría detenerse, de un hombre consciente del milagro de la vida, de un hombre que, en la inmensidad del universo, busca, simplemente… Meditaciones, Tu sonrisa, Antes y ahora, La casa del hombre atribulado, El atajo, El viaje… ¡siento todos estos poemas tan cercanos!, ¿será por ello que son capaces de encender algo dentro de mí?, ¿qué es esto que parece como un clic que activa un intenso escalofrío?

De las tres partes diferenciadas del libro extraigo cuatro poemas y le doy vueltas a lo siguiente: somos seis mil millones, que apenas vivimos tres segundos, en esa sincronía milagrosa que es la vida, me interesa lo más pequeño, ¿qué es? La solución: lee estas breves poesías, pero no te contentes con estas cuatro, su plenitud se alcanza leyendo la obra entera, y en las horas posteriores, con ese clic activando unos versos que hormiguean en tu conciencia…

Seis mil millones

Astros que alumbráis allá en lo alto,
insensibles al gozo y a las cavilaciones
de los hombres, estrellas que en la luz
cumplís sin amargura los designios del padre,
decidme en esta noche si estoy solo;
si más allá de vuestro ardor
no hay nada sino lunas
rodando, retorciéndose incesantes,
crepúsculos de rocas afligidas,
planetas que no tienen
memoria de nosotros y más nada.

Decidme en esta noche
si estamos condenados a estar solos,
en una inmensidad vacía, estéril,
seis mil millones de almas.

Tres segundos

Si en el organigrama de la vida en la tierra
el tiempo consumido fuera un día,
veríamos con asombro
-y no sin cierta complacencia-
que el paso de los hombres representa
apenas tres segundos,
el de los dinosaurios, un minuto,
y el resto es de las rocas y del agua,

¿de qué puede servir el confiarnos
a palabras sagradas y solemnes
como esperanza, fe, inmortalidad,
si en otros tres segundos, más o menos
-el futuro es un arma cargada de desidia-,
como los barcos fantasmales vuelven
al nebuloso mar del que surgieron,
todo ha de regresar a su principio,
al agua y a las rocas, a su nada?

Sincronía

Que vivo de milagro me parece
por esta sincronía de mi cuerpo.
Que el corazón bombee su sustancia,
que los pulmones tomen aire, que
la vista alcance su objetivo nítido,
que la memoria no me falle, que
las neuronas sepan que estoy vivo,
sin que en ello intervenga mi albedrío,
incluso en contra de mi voluntad,

es algo –siempre- que me maravilla
y que me llena de inquietud a veces.

Little

Si hubiera varios mundos en el mundo
y tú habitaras en el más pequeño
de esos mundos posibles, yo querría
(suponiendo que nos conociéramos)
también vivir en él, porque con menos
patrias, templos, ciudades, bibliotecas,
y menos tierra y mismas latitudes,
me sería más fácil, me supongo,
un poquito más fácil dar contigo

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3 comentarios

  1. Preciosos poemas, sin duda alguna. Entender nuestra existencia, y comprender nuestra enorme insignificacia es verdaderamente bastante triste, pero explicar esas sensaciones como lo ha explicado el poeta en tan pocas palabras y llegar con ellas a tan profundos recovecos del alma, no deja de ser tambien sorprendente. Solo alguien con sensibilidad suficiente es capáz de entenderlo y asimilarlo. Tu tambien tienes alma de poeta, y yo tambien, aunque quizás ninguno de los dos sepamos hacerla. Gracias por compartir estos tesoros Un abrazo

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  2. Mi querido amigo, como ya he escrito sobre mi pasión por la poesía en alguno de mis trabajos, sabrás que es un tema que me atrae, tanto que hago mis pinitos y desde hace ya unos años, gracias al consejo de una querida amiga, los he ido conservando. Me sorprendo al leerlos de nuevo y, en ocasiones, me pregunto cómo fui capaz de escribirlas, no porque considere que están bien hechas, porque simplemente creo que se trata de prosa poética, sino porque me aportan mucha vitalidad, sorpresa y frescura, al menos mental. Como siempre agradecerte y felicitarte por la presentación de ese poemario que tanto te ha gustado y que me parece, por lo que escribes y por lo que he podido leer en el muestrario que aportas, muy recomendable. Un fortísimo abrazo.

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