El escritor no es otra cosa que sus propios fantasmas

Copio la entrevista que me realizó Eduardo García Rojas en el suplemento cultural EL PERSEGUIDOR de Diario de Avisos.

 pablo-martin-carbajal¿Cuándo siente la necesidad de escribir, de contar cosas a través de la literatura?

Desde la adolescencia aunque la idea comienza consolidarse durante los primeros años de la Universidad como una manera de expresar sentimientos propios de esa edad. A los 21 años me apunté en uno de los talleres de Escritura de Fuentetaja, y si bien no lo acabé, digamos que cuando realmente la escritura se convierte en algo serio fue en otro taller, dirigido por el escritor Jorge Eduardo Benavides, a los treinta años. Más tarde, obtuve el premio de CajaCanarias de relato y en 2006 publiqué mi primera novela Tú eres azul cobalto,  que ya había comenzado en el taller con Benavides, aunque la novela tardó tiempo en publicarse.

Los títulos de sus dos novelas publicadas hasta la fecha me parecen muy poéticos. Casi como si hubiera una preocupación en hacerlo así. ¿De dónde saca estos títulos?

Tú eres azul cobalto nace cuando los primeros lectores del manuscrito me indican que el inicial, La paloma, carecía de guerra. Un día, releyendo las páginas, reparé en una de las frases que dice la protagonista de la novela y me encantó, y a partir de ese momento  se quedó en Tú eres azul cobalto. El caso de La ciudad de las miradas fue distinto ya que barajaba varios títulos, así que organicé una encuesta on line entre unas treinta personas muy cercanas y 27 apostaron por La ciudad de las miradas. Ahora tengo terminada una nueva historia que se llama La felicidad amarga.

¿Tuvo dificultades para encontrarle título a esta tercera novela?

No, me vino relativamente fácil. Será mi próxima novela, ya está terminada, es la primera vez que anuncio su título. A mi me parece que tiene garra, fuerza.

¿Podría adelantarnos algo de La felicidad amarga?

Pues que se trata de una novela corta sobre un hombre que recién cumplido los treinta años regresa a su ciudad de origen, Santa Cruz de Tenerife, y en los primeros meses tras el regreso realiza una reflexión sobre todo aquello que a lo largo de su vida le produce la felicidad. Es decir, sus amigos del colegio, del instituto y de la universidad. Sus padres, la familia, el trabajo que tiene, y el amor. Mi personaje concluye que todas estas piezas conforman el rompecabezas de su felicidad aunque sabe que no es completa porque en cada una de esas relaciones también existe un resquicio de amargura.

Aprecio algunas semejanzas con La ciudad de las miradas.

Es verdad que algunos de los protagonistas de esta novela aparecen en La felicidad amarga pero es de manera indirecta. La ciudad sí que es la misma, Santa Cruz de Tenerife. Una ciudad pequeña en la que todo el mundo se conoce, aunque los temas y las preocupaciones de una y otra son distintos.

La ciudad de las miradas se desarrolla en Madrid, París pero sobre todo en Santa Cruz de Tenerife. Una de las cosas que más me interesó de su segunda novela es el retrato que hace como territorio literario de la capital tinerfeña.

En La ciudad de las miradas Santa Cruz de Tenerife es un personaje más de la novela. Personalmente, mantengo con esta ciudad una relación de amor y odio. No es una idea nueva porque me consta que muchos sentimos lo mismo por nuestro lugar de origen.

Pero ha dicho que esa relación es de amor y odio.

De amor porque en Santa Cruz de Tenerife está mi entorno, mi familia, mi gente, y todos ellos me reportan bienestar. De odio porque vivimos en un espacio demasiado limitado y dirigido con pocas posibilidades de expansión personal, hay que estar muy atento para no amodorrarte. Esa es la idea que está detrás de La ciudad de las miradas. En La felicidad amarga, la ciudad no tiene una presencia tan real. La nombro, cito lugares pero no propone ninguna reflexión sobre ella.

Me gustaría que hablara de sus dos novelas publicadas: Tú eres azul cobalto y La ciudad de las miradas.

Tú eres azul cobalto fue mi primera novela. Es un texto corto donde uso un lenguaje muy sencillo auque escribirla fue una tarea personalmente muy intensa. Me gusta mucho por las experiencias que vive la protagonista y porque me he dado cuenta de que me gusta desarrollar personajes femeninos. Las mujeres se sienten más identificadas con el personaje principal, al que le pasan cosas inesperadas que tiene que soportar con mucho dolor y conflicto. Varias mujeres me comentaron que habían vivido situaciones parecidas a las que describo. La protagonista de Tú eres azul cobalto se ve obligada a cambiar radicalmente de vida por esas experiencias dolorosas que ha acumulado y este viaje interior es lo que hace que me guste tanto la novela. Por el contrario, La ciudad de las miradas es una obra más novelada. Un libro que emplea un lenguaje y una estructura más elaborada. Creo que es un título que sabe sacar la fuerza de los sentimientos de sus protagonistas, reflexiona sobre los roles de hombre y de mujer, creo que los personajes están muy cincelados y representan un buen ejemplo de la generación a la que pertenezco.

Escribe sobre hombres y mujeres…

Algunos me han dicho que soy más interesante mostrando los sentimientos femeninos. El personaje de Tú eres azul cobalto es una mujer de hecho, y eso hizo que la planteara como un reto porque cuando comencé a escribir yo pensaba que solo se podía escribir sobre sí mismo. Jorge Eduardo Benavides me enseñó que eso era un error, también cómo luchar contra esa tendencia. Así que aposté por escribir y describir a una mujer, convertirla en protagonista de la historia y hacerlo desde la primera persona femenina y así salió Tú eres azul cobalto. Una novela que cuando se las di a leer a algunas amigas pidiéndole que me dijeran si la encontraban creíble respondieron que la voz narrativa era la de una mujer. En la ciudad de las miradas por el contrario los personajes son masculinos, como digo un retrato de hombres de mi generación, aunque uno de los personajes por los que siento más debilidad es por una mujer, María.

¿Cómo se mete el escritor en la piel de una mujer?

En mi caso lo hice manteniendo largas conversaciones con amigas y leyendo mucha literatura escrita por mujeres, e intentando ponerte en su lugar.

¿Y qué descubrió?

Pues que las mujeres parten de situación de desventaja. Que tienen que luchar más que un hombre para que se le reconozcan los mismos derechos y logros. Y a mí eso me parece clave y muy interesante: la lucha personal como modo de fraguar  la personalidad de cada uno. En mis dos novelas publicadas hay dolor porque someto a sus personajes a transitar por ciertos sufrimientos que son la vida misma y esa superación los hace más dignos al ser conscientes de los logro que quieren alcanzar. En este aspecto, los hombres lo tenemos más fácil porque la mujer tiene que luchar más, y ese proceso creo las hace más integras y contribuye también a forjar más y mejor su personalidad.

En contra de otros autores, con su segunda novela, La ciudad de las miradas cambia radicalmente de registro.

Es que son dos novelas completamente distintas. La felicidad amarga también lo es en cuanto a estructura y voz narrativa. Y si bien los temas son parecidos porque como dijo Philip Roth, cada escritor tiene cuatro o cinco temas sobre los que siempre escribe, aunque procuro que la voz narrativa de cada novela sea diferente.

¿Cuándo podremos leer La felicidad amarga?

Espero que a finales de año esté publicada.

¿Y trabaja en otra novela o está completamente absorbido por La felicidad amarga?

Estoy trabajando en una cuarta novela cuya temática es radicalmente diferente a las anteriores.

A mi juicio, usted es un autor que se preocupa más por los personajes que por las situaciones…

En esta cuarta novela estoy, sin embargo, tratando de combinar algo al respecto. Trata de un hombre que viaja a África, donde le suceden algunas cosas que requiere cierta acción aunque todavía es pronto para anunciar nada.

Creo que sabe manejarse muy bien con los personajes. Parece, de hecho, que inspira en las personas que se mueven a sus alrededor.

Yo no diría que mis personajes estén inspirados en conocidos aunque sí que algunos de mis conocidos pueden sentirse identificados con ellos porque reflejan sentimientos, actos de las gentes con las que me muevo habitualmente. Es decir, que me nutro de las experiencias de mi entorno y las que me llaman la atención y que me cuestiono, muchas contradicciones, el escritor no es otra cosa que sus propios fantasmas.

¿Y cuáles son sus fantasmas?

La ciudad limitada, también la individualidad, cada vez somos más individualistas, la vida acomodada y lo fácil que lo hemos tenido hasta ahora aunque las cosas se estén complicando en estos tiempos. Con esto quiero decir que hemos tenido hasta ahora una vida demasiado encauzada y que lo que me atrae es luchar contra ese dirigismo autoimpuesto. Ese tipo de cosas son las que generan las ideas para que me ponga a escribir porque entiendo la literatura como una forma de lucha contra todo lo que no estás de acuerdo o que te genera contradicciones.

¿Es usted un escritor que necesita de brújulas o de mapas para construir sus historias?

Ahora estoy en un momento curioso ya que si bien Tú eres azul cobalto y La ciudad de las miradas parten de dos relatos que escribí en el taller de Benavides de los cuales me di cuenta que necesitaban de mayor desarrollo. Tú eres azul cobalto terminó teniendo 130 páginas y La ciudad de las miradas de 230 páginas cuando al principio  se trataban de cuentos con 25 páginas cada uno. Es decir, que cuando comienzo a escribir estas dos novelas ya sabía cómo empezaban y cómo terminaban pero tuve que alimentarlas para darle consistencia como novela. Algo parecido me ha pasado con La felicidad amarga porque ya tenía la idea de un protagonista que reflexiona sobre sus amigos, su familia, el trabajo y el amor… De alguna manera estaba encaminada aunque en la cuarta historia que estoy trabajando ahora y que se desarrolla en África la verdad es que no tengo ni idea de cómo va a evolucionar. Cuento sólo con una trama muy tenue y me doy cuenta que eso me genera incertidumbre aunque a medida que voy investigando noto que se va creando la historia en sí misma, me encuentro ante el reto de escribir mi primera novela sin saber exactamente cómo se desarrolla y cómo acaba.

Y eso le genera incertidumbre.

Mucha incertidumbre de saber si voy a ser capaz de escribir una buena novela. Los capítulos que ya tengo escritos me encantan. El  reto ahora es el hilo argumental que la haga compacta y redonda. Al principio,  empecé a escribirla con mucho más miedo pero como estoy observando que los capítulos van teniendo consistencia, estoy un poco más tranquilo aunque soy consciente que voy a tardar unos años en terminarla.

Usted contribuyó con uno de sus relatos en la antología G21: Nuevos narradores canarios. ¿Qué valoración puede hacer de G21?

-Que se trata de una iniciativa magnífica y, quizá, de una estrategia de marketing de su editor, Ánghel Morales, que ha salido muy bien y a quienes estamos dentro  nos ha venido de maravilla. Como en cualquier antología puede que no estén todos los escritores que deberían de estar, pero G21 es una apuesta literaria canaria que ha logrado también que muchos de nosotros nos conociéramos y alimentar cierto espíritu de grupo. G21 es una oferta y una apuesta por la literatura canaria con escritores muy comprometidos con la literatura, con un amor pasional hacia la misma, y de ahí tiene que salir algo fuerte. Una vez dije que nos llamamos a nosotros mismos ladrones, porque no vivimos de esto, sino que robamos tiempo de nuestra vida, que es la literatura, para hacer otras cosas que nos permitan ganar dinero y poder vivir, y por tanto tenemos menos tiempo para hacer lo que mas nos gusta.

Al margen de su carrera como escritor, ¿cuáles son sus lecturas?

Ahora solo estoy escribiendo ya que mi trabajo, que me gusta y es muy interesante, me ocupa mucho tiempo y el poco que me queda lo dedico a documentarme aunque intento seguir lo que se está publicando.

¿Y que autores le han influenciado?

Sobre todo la literatura sudamericana. Conversación en la catedral y La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa; los relatos de Julio Cortázar pero sobre todo de Mario Benedetti y recientemente un escritor colombiano, Juan Gabriel Vázquez. Sigo también a escritores españoles, y estadounidense  y africanos como Ahmadou Kourouma, natural de Costa de Marfil y muy crítico contra la política de partido único y el proceso de descolonización de su país, así como el mauritano Mbarek Ould Beyrouk y su novela Y el cielo ha dejado de llover que se presentó hace dos años en el Salón Internacional del Libro Africano (SILA). En cuanto a canarios, hay cosas muy interesantes en G21, o novelas como Los puercos de Circe,  Las espiritistas de Telde, Guad, El año de la seca entre otras muchas.

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Un comentario

  1. Muchas felicidades por tu nuevo libro “La felicidad amarga”

    Yo lei la ” Ciudad de las miradas” y me encantó.

    Un saludo atento,

    Binta Ndao.

    Me gusta

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