Todos deberíamos ser feministas

feminismo, chimamanda, igualdad entre hombres y mujeres, pilar adonEn mi novela, “La ciudad de las miradas” (2010), trato el tema de cómo las mujeres han ido adquiriendo mayor poder en la sociedad occidental en los últimos cuarenta años, y cómo eso desestabiliza a los hombres, o a algunos hombres. Entre sus personajes, Fernando no acaba de asumir ese nuevo papel que juega su mujer, Claudia, o su competitiva compañera de trabajo, Raquel. Y Nacho, no porque quiera sino porque no le queda más remedio, acaba comprendiendo que las cosas han cambiado y que, por tanto, se tiene que adaptar a otra manera de relacionarse con las mujeres.

Con esa experiencia de fondo, la de haber pasado cuatro años documentándome y escribiendo esa novela, mi amiga Carmen de la Rosa me recomienda que lea un texto de la escritora nigeriana afincada en EEUU Chimamanda Ngozi Adichie: “Todos deberíamos ser feministas”. Es un texto escrito por una africana, sobre la experiencia de ser mujer en África, un continente en el que todavía queda un largo camino por recorrer en lo que se refiere a la igualdad entre hombres y mujeres (un largo camino por recorrer si ellos quieren recorrerlo –los negros llegarán a ser lo que ellos quieran ser, le dice Sartre a Senghor en Tal vez Dakar, en plena época del existencialismo-). Independientemente de que en Occidente y en África las cosas sean muy distintas, el texto de Chimamanda no puede dejarnos indiferentes, leer es una excelente manera para ponerte en el lugar de los otros, y leyendo este texto uno no puede dejar de ponerse en el lugar de una mujer. A Fernando y a Nacho le hubiesen venido muy bien leerlo, Fernando quizás habría comprendido mejor por qué Claudia y Raquel actuaban así –esa necesidad vital de lucha, de defensa-, a Nacho le hubiese facilitado su proceso de adaptación. Sí, las mujeres parten casi siempre con desventaja, y por ello sufren, en muchos casos, situaciones humillantes, como bien nos expresa Chimamanda en su reflexión.

Estoy intentando enlazar este escrito con lo que quiero contar, algo que he leído estos días y que realmente me ha impresionado, no porque lo desconociera, sino porque creo que nunca había sido capaz de ponerme, de verdad, en el lugar de las que lo sufren. Pilar Adón, una tía valiente a quien tuve la suerte de escuchar hace unos meses en la librería de mujeres de Santa Cruz, escribió un artículo en El País sobre un hecho que le había ocurrido de adolescente, cuando un señor la acosó con propuestas sexuales mientas esperaba a su novio sentada en un banco de la estación. Adón narraba con valentía y con claridad, con la necesidad de sacarse eso de dentro. Y me sorprendió el final de su escrito, en el que le decía a ese señor que todavía, pasados veinte años de aquello, se ponía nerviosa al recordarlo. Sí, me quedé impresionado, por el desagradable impacto y rastro que ese deleznable hecho tuvo sobre la mujer. Entonces fui capaz de ponerme en su lugar, claro que sabía que esas cosas ocurrían, pero quizás la importancia que le dimos, nosotros los hombres, fue puntual, como que era algo que se olvidaba. Pues no, no se olvida. Después Carmen de la Rosa –quien me prestó el libro de Chimamanda- contó en Facebook un hecho similar que le había ocurrido, y entonces pensé en tantísimas mujeres que habrán vivido experiencias parecidas, y lo importante que era que lo contaran, para que fuésemos capaces de ponernos en su lugar, para crear conciencia, para aportar su granito de arena para que no sucediera de nuevo.

Sí, leyendo el texto de Chimamada, leyendo estas experiencias de Pilar, de Carmen y de tantas otras mujeres, sí, es cierto, todos deberíamos ser feministas. Lean a Chimamanda,  y comprenderán mejor el porqué.

Posdata o mini epílogo: “Una conocida nigeriana me preguntó una vez si me preocupaba el hecho de intimidar a los hombres. A mí no me preocupaba en absoluto. De hecho, ni siquiera se me había ocurrido que me preocupara, porque un hombre a quien yo intimidaba es exactamente la clase de hombre que no me interesa.” (Todos deberíamos ser feministas).

El artículo de Pilar Adón: http://elpaissemanal.elpais.com/columna/senor/

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